Must Reads
Anna María Guasch
Profesora de Arte Contemporáneo
de la Universidad de Barcelona, crítico de Arte,
Barcelona

Art After appropria-
tion. Essays on Art
in the 1990s
John C. Welchman
G + B Arts International, Londres, 2003.
306 pp.

Cuando uno asocia la posmoderni-
dad a algunos conceptos clave, uno
de los más ilustrativos es el referido
a la "crisis del estilo" que deriva
hacia cuestiones relacionadas con el
fenómeno de la apropiación. El
"estilo", entendido como uno de los
grandes mitos de la modernidad,
junto con el de la originalidad, fue
en efecto sucesivamente suplantado
a partir de la posmodernidad por
procesos de citación, de cita, de vol-
ver la mirada al pasado, así como de
desconfianza en el progreso, en el
futuro y en lo novum.
Bajo esta común "crisis del estilo"
y para explicar las nuevas estrategias
de "retornos" en las antípodas de las
modernas estrategias de "rupturas"
que se medían por la relevancia esté-
tica de la obra, por la diferencia con
lo conocido y por la ruptura con el
pasado hay que situar una serie de
títulos editoriales que bien desde el
punto de vista filosófico
(Dominique Berthet, (dir.), Art et
Appropriation, París, 2000)

o desde los análisis artísticos (Juan Martín
Prada
, La apropiación posmoderna.
Arte, práctica apropiacionista y teoría
de la posmodernidad,
Madrid 2001)
explican la posmodernidad como
una "teoría del desplazamiento" regi-
da por procesos de deconstrucción
respecto a las "grandes narrativas"
de la modernidad.

Juan Martín Prada centra su estu-
dio en el análisis de uno de los ros-
tros de este apropiacionismo, el
"apropiacionismo crítico" heredero
de las prácticas conceptuales en su
oposición al "apropiacionismo afir-
mativo" (también denominado con-
servador), aquel que encarnado en
el arte de la transvanguardia italiana
o en el neoexpresionismo alemán ve
en el pasado, en la historia, un teso-
ro escondido en el que uno puede
excavar para apropiarse y confiscar
elementos artísticos abandonados,
de una manera similar al retour a
l'ordre protagonizado por los artistas
de los años veinte y treinta. Los
ejemplos de arte apropiacionista que
cita Martín Prada (Sherrie Levine,
Louise Lawler, Allan McCollum) tie-
nen que ver con este procedimiento
ecléctico, llamado también de "pasti-
cheo" o de esquizofrenia, que, al
decir de algunos autores, entre ellos
Hal Foster o Benjamin Buchloh,
constituyó uno de los episodios más
regresivos y neoconservadores del
arte del siglo XX. Por el contrario, el
autor procede a una crítica al discur-
so histórico tradicional, a sus siste-
mas de mediación y producción, al
concepto de museo, a las institucio-
nes artísticas y al mercado para cues-
tionarse si la propuestas del apropia-
cionismo pueden vincularse con el
impulso crítico de la vanguardia más
radical desde el doble punto de vista
de la práctica de la producción artís-
tica y de la recepción.
En este mismo marco de estudio,
el profesor de Arte Contemporáneo
en la Universidad de California, San
Diego, y crítico de arte John C.
Welchman, en su texto recientemen-
te publicado Art After Appropriation.
Essays on Art in the 1990s, sitúa el
ámbito de la apropiación y toda una
serie de recientes "post-apropiacio-
nes" y "contra-apropiaciones" en un
mundo global en el que desaparecen
la fronteras entre un arte occidental
y otro oriental y en un nuevo para-
digma teórico que desemboca en el
"arco iris de la red posmoderna",
como alternativa a las paredes blan-
cas del museo moderno. El texto de
Welchman se centra en nueve "casos
de estudio" o estudios transversales
que incluyen algunos aspectos del
arte de los años noventa con los que
traza un recorrido genealógico por
lo que él entiende un mundo que
vive a expensas de algunos de los
episodios apropiativos del arte de la
modernidad: el ready made de
Duchamp, las "ideas recibidas" de
Flaubert-Baudelaire e incluso el rea-
lismo que entiende como el más
claro ejemplo de apropiación, en
este caso, de escenas de la vida coti-
diana. Pero tanto el marco teórico
como los casos específicos en los
que el autor aborda temas tan distin-
tos entre sí como el cuerpo y las
"tecnologías del yo" con análisis de
los personajes "performativos" de
Tony Oursler, los muñecos de pelu-
che y las artesanías que convertidas
en "obra de arte" en los límites
entre el desperdicio (junk) y lo arte-
sanal (craft) de Mike Kelley o los
"cuerpos-sin-órganos" de Cody Hyun
Choi, John Welchman sale de los
lugares comunes que asocian la apro-
piación a la "posmodernidad", así
como las culturas del "citar" y
"tomar prestado" al pensamiento
posestructuralista y establece un
nuevo marco de referencias a partir
del pensamiento del surrealista disi-
dente Georges Bataille. Y junto a
Bataille y a sus ideas en torno a los
impulsos de la "excreción" y la
"apropiación", Deleuze y Guattari
en su Anti-Edipo aportan el marco
teórico para el análisis de algunas
prácticas apropiacionistas como las
de Cody Choi, Mike Kelley, Steve
Fagin o Orshi Drozdik en las que el
acto de "cita despiadada del pasado"
se entiende como ejemplo de coli-
sión y fragmentación de culturas y a
su vez de desublimación y cuestiona-
miento de la ley "paternal" asociada
a la autoridad, a la mirada etnocén-
trica y a todo ejercicio de "monocul-
turalismo".
En el capítulo final ("Algunos
horizontes de Medialización") el
autor introduce la que sin duda nos
parece una de las ideas más sugeren-
tes del libro: el contra-monumental,
polivalente e interactivo espacio
denominado "el arco iris de la red"
en el que se contrapone el concepto
de obra, en concreto una obra mini-
malista asociada a una serie de pro-
piedades (creatividad, dureza, perfec-
ción, simetría y orden en permanen-
te diálogo con el "cubo blanco" del
museo), al de los nuevos media que
navegan en el múltiple y neo-futuris-
ta espacio de la red. Estos media nos
proyectan a las tecnologías de la
información y por consiguiente a
nuevos espacios nomádicos transna-
cionales, más allá de toda cartografía
"imperial" y en sintonía con las etni-
cidades "paraglobales".